viernes, 27 de abril de 2018

Cuento: "El vendedor de periódicos"

 EL VENDEDOR DE PERIÓDICOS



Tomás era muy pobre. Vivía con su mamá y sus hermanos en un cerro de la ciudad. Tomás estudiaba y ayudaba a su mamá en algunos quehaceres de la casa. Por las noches se sentaba sobre una piedra y observaba las luces de la ciudad.

- Mamá, ¿habrá otras ciudades como la nuestra? – preguntaba el niño.
- Hay ciudades pequeñas y grandes en distintos países.
- David, mi amigo, es canillita. Él me dice que, en los periódicos que vende, aprende mucho del mundo. Me gustaría vender periódicos como él y poderlos leer para saber más.

- Es una idea excelente, hijo.
Tomás consiguió un trabajo de canillita.
Por cada periódico que vendía, ganaba una pequeña suma de dinero.

- Quiero leer las informaciones que traen los periódicos – le dijo Tomás al encargado de ventas.

- Me alegra mucho tu interés por aprender:
Hay que perseverar, sentir amor por el trabajo. Si en el momento no alcanzas lo que deseas, sigue intentando hasta que lo consigas – replicó el hombre.

- Gracias por el consejo, señor.
Tomás caminaba largo rato por las calles vendiendo sus periódicos. Día a día hacía su trabajo mucho mejor. 
Una mañana, Tomás encontró un paquete de periódicos en la vereda.

- ¿De quién será? – pensó.
Decidió vender los periódicos y, luego, entregar el dinero al encargado de ventas.
Terminada su tarea, se encontró con David.
- ¿Qué te sucede? ¿Por qué estás triste? – le pregunto Tomás.
- He perdido un paquete de periódicos y ahora debo pagarlo.
- No tienes que alarmarte, David. Yo encontré los periódicos, los vendí y aquí está el dinero que pensaba entregar al encargado de ventas.

- ¡Qué buen amigo eres! – exclamó David mientras abrazaba a su amigo.
Tomás siguió trabajando y estudiando y cuando creció, cumplió su sueño: trabajar como reportero de un gran periódico.

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